jueves, 27 de noviembre de 2014

Día de dar gracias.

Gracias, por todo lo que fui y lo que seré.
Gracias, por mi familia y los incondicionales en mi vida.
Gracias, por lo que tengo y lo que tendré.
Gracias, por los que están y los que se fueron.
Gracias, por los momentos vividos y los perdidos.
Gracias, por el pasado, el presente y el futuro.
Gracias, por mis amigos y porque desconozco a mis enemigos.
Gracias, por mi trabajo y los compañeros que conocí en él.
Gracias, porque nunca me ha faltado nada y porque seguro nada me faltará.
Gracias, porque tengo ojos para ver todo paisaje que la naturaleza nos brinda.
Gracias, porque tengo oídos para escuchar el canto de las aves.
Gracias, porque tengo manos y brazos para abrazar y acariciar a los que amo.
Gracias, porque tengo pies para recorrer caminos.
Gracias, porque tengo boca para nutrir mi cuerpo.
Gracias, porque conozco el aroma de todas las cosas.
Gracias, por el empeño y el entusiasmo que has dado a mis días.
Gracias, por la paz con la que me acuesto todas las noches.
Gracias, por la tranquilidad que reina en mi vida.
Gracias, por la certeza de que estás conmigo en todo momento.
Gracias, por la libertad de ser yo misma sin que nadie me controle.
Gracias, por el país en el que vivo.
Gracias, por las oportunidades, mis logros, mis metas.
Gracias, por las personas que han tocado mi corazón en algún momento.
Gracias, por la confianza que me tienen mis seres queridos.
Gracias, por los ánimos que me brindan los míos en todo momento.
Gracias, por la oportunidad de despertar cada día.
Gracias, por las sonrisas y las lágrimas que han valido la pena... y la alegría.
Gracias, por enseñarme que en la sencillez se encuentra la plenitud.
Gracias, por mi esencia que me permite disfrutar lo bello.
Gracias, Dios... por inundar todo mi ser.
Pero sobre todo, doy gracias por adelantado por todo aquello que omito agradecer.