viernes, 31 de octubre de 2014

Las perlas son piedras preciosas.

Últimamente he estado en contacto en varios medios de comunicación con información sobre la formación de una perla; en uno de ellos mencionaban que la perla no es una piedra preciosa porque no cubre las características que una piedra preciosa debe tener, como ser de origen mineral, tener brillo intenso, tener un grado alto de dureza y ser muy difíciles de encontrar, sin embargo, creo firmemente que la perla es una piedra preciosa porque además de ser de origen orgánico y creada por un ser vivo, tiene un alto grado de dureza, pero sobre todo, tiene un bello significado.
La perla se forma a partir del daño que sufre la concha de una ostra, herida que permite que dentro de la misma se introduzcan partículas ajenas al molusco; estas partículas son cubiertas poco a poco con nácar, para que el cuerpo extraño no dañe a la ostra. Este proceso de protección, en donde el tiempo es pieza clave, da lugar a una hermosa perla.
¿Y esto qué, Cristina?
Pues, bajo mi punto de vista, se parece tanto al proceso de crecimiento y superación personal humana. El nacimiento de una perla es el vivo ejemplo de la formación y el crecimiento de todo hombre y mujer que es mejor ser humano día con día. Todo lo que nos pasa tiene una razón de ser que lamentablemente no entendemos hasta que pasa el tiempo y vemos el resultado y los por qué y los para qué de lo ocurrido.
Desde siempre me han gustado las perlas, he sentido una atracción por ellas y aunque tengo un par de ellas (piratas), cada que las luzco pienso que para crecer y ser mejor persona, es necesario superar cada uno de los obstáculos que yo misma pongo en mi cabeza. Recuerdo que la vida es una y que es más fácil vivir superando y convirtiendo cada desgracia o decepción humana en grandes lecciones de vida.
Todo ser humano lleva por dentro el nácar necesario para hacer de su vida una perla.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Siempre hay alguien.

Hoy, mañana y a pesar de todo siempre habrá alguien: que olvida una cita, que deja ir un avión, que tiene un amor, que sueña con ser grande, que mide el tiempo, que anhela detenerlo, que deja perder un par de boletos para una gran función de teatro, que olvida un cumpleaños, que se siente amado, que odia el caos, que siembra una duda, que compra caricias, que alcanza el olvido, que juega con su hijo, que siempre te acompaña, que ama con locura, que le invade el desasosiego, que procura la esperanza, que maneja mal el sarcasmo, que no entiende los chistes, que vive para humillar,  que prefiere helado de vainilla, que no tolera el café, que colecciona perfumes, que prefiere la soledad, que está haciendo el amor, que despide a un ser amado, que recibe a su primer hijo, que ronca mientras duerme, que ama a su perro, que no come picante, que disfruta el silencio, que es adicto, que lucha contra el mundo, que libra una gran batalla, que decide lo mejor, que se siente culpable, que disfruta ir al cine, que admira la naturaleza, que hace trampa, que jamás ha robado, que muere de hambre, que es separado de sus seres queridos, que suplica piedad, que cree en Dios, que huele rico, que roba el aliento con la mirada, que sus abrazos te hacen cerrar los ojos, que quiere estar contigo, que vive de apariencias, que le teme al qué dirán, que actúa por impulso, que teme equivocarse, que se desvela, que amó con todo su ser, que no sabe divertirse, que pone en peligro su vida, que se levanta temprano a hacer ejercicio, que omite el desayuno, que se ama a sí mismo, que evita dormirse, que pone atención, que saca la basura, que se alimenta sanamente, que admira a su hija, que no puede llorar, que teme a las guerras, que busca estar en paz, que decide mal, que duerme con la luz prendida, que se autosatisface, que no dice la verdad, que teme dejar de amar, que ora por ti, que ama a su esposo, que es bueno en lo que hace, que odia su trabajo, que se queja y no hace nada por cambiar, que tiene el mundo ante sus ojos y no lo ve, que sueña con ser libre, que es preso de sus creencias, que engaña a los que lo aman, que estafa a su amigo, que se preocupa por ti, que te mira fijamente a los ojos cuando le hablas, que te tiene paciencia, que da lo mejor de sí mismo, que sonríe a pesar de la adversidad, que agradece a Dios estar vivo, que sabe lo que quiere, que es orgulloso, que tuvo una gran infancia, que extraña a su abuelo, que nunca se ha sentido especial, que llega a su meta, que se siente exitoso, que anhela una familia, que está enfermo del alma, que brilla con luz propia, que peca de "honesto", que pone entre comillas las palabras sarcásticas, que ama a su madre, que creció sin un padre, que agradece el pasado, que sabe que le espera un mejor futuro, que se preocupa por su crecimiento espiritual, que tiene muchos amigos, que ama la fiesta, que disfruta el olor de los libros, que promete y cumple, que su existencia hace un mundo mejor, que escribe, pero sobre todo... que cree que siempre hay alguien.

sábado, 25 de octubre de 2014

Gracias a ti, que me conoces.


He estado pensando detenidamente lo que es conocer a un ser humano y llegué a conclusión que conocer a alguien no es solo saber dónde nació, en qué casa vive, crecer con él, vivir con él, saber quiénes son sus familiares, convivir con él, todo esto no significa conocer a un ser humano. 
Conocer a un ser humano implica atención, tiempo, interés, oído, convivencia, abrazos, lágrimas, risas, confianza, apertura, presencia, dedicación, mirar fijamente a los ojos mientras se habla, disposición...
Gracias a ti, que me conoces, por darme el momento para ser contigo, por darme todo eso que según yo, se requiere para conocer a un ser humano.
Gracias a ti, que me conoces, por dejarme llorar contigo, por darme la oportunidad de enseñarte al ser humano que llevo dentro, eso, es conocer a una persona.
Gracias a ti, que me conoces, por apoyarme y alegrarte por mis logros, por las luchas ganadas.
Gracias a ti, que me conoces, por darme la oportunidad de hablar de lo que pienso y lo que siento, por saber quién soy y de qué estoy hecha.
Gracias a ti, que me conoces, por entregarme tu confianza, por confiar en el espíritu de lucha que llevo dentro.
Gracias a ti, que me conoces, por escuchar cada una de mis opiniones cuando así lo requiero.
Gracias a ti, que me conoces, por atender mis consejos cuando se me ocurre hablar de lo que deberías hacer tú y yo misma no hago.
Gracias a ti, que me conoces, por dejar en mis manos lo más importante de tu vida. (Dedicado especialmente a las mujeres que permitieron que fuera yo quien recibiera a sus hijos en el quirófano cuando nacieron).
Gracias a ti, que me conoces, por dejarme estar contigo, por permitirme conocerte, porque si me conoces, muy probablemente, te conozco.
Gracias por dejar que te dé lo mejor de mí para poder después decir: gracias a ti, que me conoces. 

viernes, 24 de octubre de 2014

El mismo vestido.

Hoy me preguntaron, "¿por qué siempre llevas el mismo vestido en todas las bodas?". Mi respuesta fue: porque no tengo otro. En realidad no lo había pensado y me alegré cuando me di cuenta que es algo que no había considerado importante. 
Sé que para los protocolos sociales es de suma importancia llevar el atuendo adecuado para cada ocasión y sobre todo, debe ser distinto cada vez o por lo menos combinado de tal manera que no se note que son las mismas prendas de vestir que se han utilizado con anterioridad. Me pregunto por qué, ¿quién dijo? ¿quien lo dijo conoce la importancia de estar sin importar qué o cómo? Sé que es importante ir vestido de acuerdo a la ocasión pero, ¿qué si yo tengo un solo atuendo para cada ocasión?¿eso me hace peor ser humano?¿eso borra la sonrisa de mi rostro o atenúa la importancia de mi presencia en el evento? Firmemente creo que no. 
Lo importante de cada ocasión es estar, hacerle saber a la persona que ahí estaré, que puede contar conmigo de manera incondicional y sobre todo en fechas tan importantes derivadas de decisiones que se toman solamente una vez en su vida. 
Con el mismo vestido o con otro, me alegra ser  capaz de ver la sonrisa de cada uno de los asistentes a los eventos sociales, de observar que están ahí porque les importan los festejados, capaz de ver que cada uno se tomó su tiempo para estar, para acompañar, para hacer saber a sus seres queridos que cuentan con ellos. 
Me alegra saber que no recuerdo un solo atuendo que alguien haya vestido en ningún evento y que no olvido lo bien que la pasamos en cada uno de ellos, el lustre que sacamos a las pistas de baile, las risas por los chistes en la mesa durante la cena, lo increíble que es estar en compañía de personas tan agradables, que sin importar cómo vayan vestidos, siguen siendo seres humanos. 

martes, 21 de octubre de 2014

Aprendiendo a soltar...

"No traigas a tu mente las cosas pasadas, antes bien piensa en todo lo bueno, en todo lo bello y en todo lo excelso, solo en eso pensar”. San Pablo

De repente el ser humano se aferra a situaciones, emociones, condiciones, sentimientos o personas que lo mantienen fijo, inerte e inmóvil en un estado físico o mental, únicamente porque el recuerdo lo sostiene vivo y con el nostálgico deseo de volver a tener lo que se tuvo o de vivir lo que se vivió. 
¿Qué daría yo por volver a vivirlo?¿Qué daría yo por volver a sentirlo? Tal vez nada sea la respuesta correcta. 
Entiendo que para evolucionar, para ser cosas nuevas, se debe dejar de lado lo que fue anteriormente, y así lo hemos visto siempre, terminamos el kinder para comenzar la primaria, se acabó la secundaria para comenzar la preparatoria, terminamos la universidad para iniciar la vida laboral y fue así como dejando un vacío es que pudimos ocupar ese espacio con nuevas actividades. Fue así como dejando atrás el pasado y viviendo el presente, iniciamos siempre relaciones nuevas, situaciones desconocidas que nos van llenando de experiencias y enriquecen nuestro ser día con día. 
Es importante aprender que debemos dejar ir, soltar, olvidar, perdonar y abandonar todo sentimiento de anhelo al pasado, a las personas, a los hechos, a las circunstancias que nos anteceden. Es imperante la necesidad de vivir en el presente y entender que el hoy será nuestro mañana; tomar lo malo como experiencias y lo bueno como recuerdos debería ser un trabajo de introspección para todos los días. Saber que debemos vivir con nuestro ser, que es la parte divina dentro de nuestra humanidad y que toma todo lo malo que nos pasa y lo transforma en experiencias que nos llevan a la evolución, a ser mejores cada día.
Ser mejor cada día implica aprender a soltar... ¡qué difícil!, pero qué necesario es. 
-CC-