He estado pensando detenidamente lo que es conocer a un ser humano y llegué a conclusión que conocer a alguien no es solo saber dónde nació, en qué casa vive, crecer con él, vivir con él, saber quiénes son sus familiares, convivir con él, todo esto no significa conocer a un ser humano.
Conocer a un ser humano implica atención, tiempo, interés, oído, convivencia, abrazos, lágrimas, risas, confianza, apertura, presencia, dedicación, mirar fijamente a los ojos mientras se habla, disposición...
Gracias a ti, que me conoces, por darme el momento para ser contigo, por darme todo eso que según yo, se requiere para conocer a un ser humano.
Gracias a ti, que me conoces, por dejarme llorar contigo, por darme la oportunidad de enseñarte al ser humano que llevo dentro, eso, es conocer a una persona.
Gracias a ti, que me conoces, por apoyarme y alegrarte por mis logros, por las luchas ganadas.
Gracias a ti, que me conoces, por darme la oportunidad de hablar de lo que pienso y lo que siento, por saber quién soy y de qué estoy hecha.
Gracias a ti, que me conoces, por entregarme tu confianza, por confiar en el espíritu de lucha que llevo dentro.
Gracias a ti, que me conoces, por escuchar cada una de mis opiniones cuando así lo requiero.
Gracias a ti, que me conoces, por atender mis consejos cuando se me ocurre hablar de lo que deberías hacer tú y yo misma no hago.
Gracias a ti, que me conoces, por dejar en mis manos lo más importante de tu vida. (Dedicado especialmente a las mujeres que permitieron que fuera yo quien recibiera a sus hijos en el quirófano cuando nacieron).
Gracias a ti, que me conoces, por dejarme estar contigo, por permitirme conocerte, porque si me conoces, muy probablemente, te conozco.
Gracias por dejar que te dé lo mejor de mí para poder después decir: gracias a ti, que me conoces.
No hay comentarios:
Publicar un comentario