Hoy me preguntaron, "¿por qué siempre llevas el mismo vestido en todas las bodas?". Mi respuesta fue: porque no tengo otro. En realidad no lo había pensado y me alegré cuando me di cuenta que es algo que no había considerado importante.
Sé que para los protocolos sociales es de suma importancia llevar el atuendo adecuado para cada ocasión y sobre todo, debe ser distinto cada vez o por lo menos combinado de tal manera que no se note que son las mismas prendas de vestir que se han utilizado con anterioridad. Me pregunto por qué, ¿quién dijo? ¿quien lo dijo conoce la importancia de estar sin importar qué o cómo? Sé que es importante ir vestido de acuerdo a la ocasión pero, ¿qué si yo tengo un solo atuendo para cada ocasión?¿eso me hace peor ser humano?¿eso borra la sonrisa de mi rostro o atenúa la importancia de mi presencia en el evento? Firmemente creo que no.
Lo importante de cada ocasión es estar, hacerle saber a la persona que ahí estaré, que puede contar conmigo de manera incondicional y sobre todo en fechas tan importantes derivadas de decisiones que se toman solamente una vez en su vida.
Con el mismo vestido o con otro, me alegra ser capaz de ver la sonrisa de cada uno de los asistentes a los eventos sociales, de observar que están ahí porque les importan los festejados, capaz de ver que cada uno se tomó su tiempo para estar, para acompañar, para hacer saber a sus seres queridos que cuentan con ellos.
Me alegra saber que no recuerdo un solo atuendo que alguien haya vestido en ningún evento y que no olvido lo bien que la pasamos en cada uno de ellos, el lustre que sacamos a las pistas de baile, las risas por los chistes en la mesa durante la cena, lo increíble que es estar en compañía de personas tan agradables, que sin importar cómo vayan vestidos, siguen siendo seres humanos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario