jueves, 11 de junio de 2020

18 semanas de vida.

El 7 de marzo de 2020 a las 3:40 am desperté a tu papá con la noticia de que comenzaba tu existencia en nuestras vidas. En su versión de la historia dice que le puse la luz del teléfono en la cara para que despertara, mientras que en mi versión -lo que realmente ocurrió- fue que prendí la lámpara de noche para sentarme junto a él y decirle: “vamos a ser papás”. Cuando lo hice, se sentó en la cama, me miró y me abrazó para después preguntarme “¿cómo te sientes?” Y pues, ¿cómo iba a sentirme? ¡Feliz! Cierto es que no te esperabamos taaaaan rápido, pero sí te queríamos en nuestras vidas, por supuesto que sí. El tiempo y la charla transcurrieron esa madrugada, pensando qué sería de nosotros -ahora tres- y qué haríamos respecto a la familia que en ese momento estaba naciendo. A las 7:18 am ya estabamos saliendo de la basilica de Guadalupe, fuimos a ver a la virgen para encomendar tu vida y la de nuestra familia a ella, me costará mucho trabajo describir la sensación que tuve cuando entregué tu vida a la virgen, cuando puse en sus manos tu existencia, me sentí madre por primera vez; era la primera ocasión que algo me importaba más que yo, que ni siquiera pensaba en mí al pedir algo, en ese instante sólo existías tú... y desde entonces.

 A penas tienes 18 semanas de vida y tu corazón late a 147 lpm, no pesas más de 250 gramos y mides alrededor de 14 cm (más las piernas) y así, tan pequeñito ya comienzas a revolucionar nuestro mundo. Ayer nos diste un susto y el solo pensar en perderte me enloqueció un poquito más de lo loca que estoy por default, sin embargo el doctor confirmó que estás bien, que te mueves como loco y que tu ritmo de crecimiento está dentro del promedio (qué gusto me da que seas un niño promedio), así que después de lo que pasamos, decidí contarte cómo va la historia hasta hoy, tal vez algún día la leas y sepas que te esperabamos con muchas ansias tu papá y yo.

 Tu papá y yo, pasamos horas hablando de ti, imaginando cómo serás y cómo seremos nosotros como padres, así como todos los temores y acciones que hay alrededor de formar una familia para darte la bienvenida como te mereces, tendrás un excelente papá, estoy segura de eso. Estamos viviendo una pandemia, por lo que probablemente no tendrás babyshower, ni desayunos con amigas para que nos den consejos de cómo educarte o qué hacer si no paras de llorar, tal vez no te compremos toneladas de ropa o miles de accesorios de bebé solo por ser nuestro primer hijo, tampoco hemos buscado mucha información sobre cómo educarte ni cómo criar a un bebé en pleno siglo XXI, nos limitamos a esperar tu llegada con mucho amor, y cuando digo mucho es mucho, tú papá y yo te amamos desde el segundo que supimos de tu existencia y estamos esperando a que seas tú quien nos dicte cómo educarte y qué hacer con una vida que depende completamente de nosotros. Cuando la familia supo de ti, de inmediato tus tíos comenzaron a preguntar qué te hacía falta para ayudar a que tuvieras una mejor llegada a este mundo y los amigos se pusieron felices de saber que pronto estarás entre nosotros.

 Hoy después de 95 días de saber que existes me dirijo a ti para hacerte saber lo esperado y amado que eres, para decirte que a penas cabes en mi mano y nosotros ya estamos absolutamente enamorados de ti, de sentirte dentro, de ponernos felices porque brincas cuando como chocolate, que sepas que tu papá sintió tus movimientos y se dirigió a ti diciendote hijo y te puso un nombre, eres nuestro Javier, nuestro amado y esperado Javier.

 Te amamos, tu papá y tu mamá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario