jueves, 8 de septiembre de 2016

Nací con Alma.

Uno nace sin saber si el destino está escrito o qué condiciones nos depara el porvenir. No sabemos en dónde vamos a nacer, ni cómo será nuestra vida o quiénes serán nuestros padres; hay teorías que dicen que a los padres uno los elige antes de nacer, y yo nací con mi Alma. Fue la mejor sentencia del destino o la mejor elección que he hecho en mi vida, tal vez. Nacer donde nací y crecer siendo quien soy, lo disfruto, lo gozo y por supuesto, algunas veces lo sufro, teniendo bien claro que el sufrimiento es opcional. Nací con Alma y para Alma, una mujer a quien los años me enseñan a admirar cada vez más, a comprender sus decisiones, a entender y respetar sus opiniones que tanto disfruto escuchar. Nací de una mujer que me enseña todos los días a ser objetiva, tolerante y a tener empatía hacía los demás, si alguien es empática y comprensiva, es ella. Mi Alma ha respetado y apoyado cada una de mis decisiones, ha estado conmigo en mis errores y en todos mis aciertos sin decir más, siempre conmigo. De ella estoy aprendiendo a respetar las decisiones de los demás y a simplemente apoyar y escuchar cuando sea necesario, sin juzgar, a estar incondicionalmente. Si eres madre, sé como Alma, te aseguro que tus hijos jamás se alejarán de ti y nunca dudarán en acercarse a contarte sus planes. Y siempre te lo agradecerán. Con amor, para mi Alma. Te quiero, Mamá. Cristina Corona.

No hay comentarios:

Publicar un comentario